Encuentra el producto que busca quien no sabe cómo se llama
Quien acaba de entrar no sabe cómo llamáis vosotros a lo que necesita: lo describe con sus palabras y espera que alguien se lo traduzca. Kelbia pregunta lo justo, acota y le pone delante lo que hay en tu catálogo.
Se engancha a la tienda que ya tienes. No hay que rehacerla.
Tiendas que ya no dan abasto con los envíos
Cuanto mejor va la tienda, más se nota: las ventas suben y detrás suben las preguntas. Estos cuatro casos son los que más lo sufren.
Catálogos largos
Cuando tienes mucha referencia, el buscador de la web se queda corto: la gente escribe para qué lo quiere, no cómo se llama el producto en tu ficha.
Productos que hay que acertar
Tallas, medidas, compatibilidades. Si quien duda no tiene a quién preguntar en ese momento, cierra la pestaña y ahí acaba la visita.
Recambios y consumibles
Aquí dar con la referencia buena lo es todo. Una pieza que no encaja vuelve, y una devolución sale cara de gestionar y deja mal sabor de boca.
Mucho ir y venir de paquetes
Cuanto más vendes, más gente escribe para saber por dónde anda lo suyo. Ninguna de esas respuestas la tiene que teclear una persona.
Cuatro agujeros por donde se escapa una venta
Dos por delante, cuando aún están decidiendo, y dos por detrás, cuando ya han pagado. Los cuatro se tapan con el mismo chat.
El buscador no entiende a la gente
Nadie teclea el nombre exacto de la ficha. Escriben para qué lo quieren, con sus palabras, y les sale una lista interminable o directamente nada.
El chat pregunta lo justo para acotar y enseña lo que encaja, como haría alguien que conoce la tienda de memoria.
Recomendar algo que ya no queda
Prometer un producto agotado te trae una anulación, una devolución o un cliente enfadado. A veces las tres cosas.
Antes de recomendar nada mira las existencias, y si no queda ofrece lo que se le parece en vez de dejar la conversación en el aire.
Cada consulta de envío pasa por una persona
Alguien tiene que abrir la web del transportista, buscar el número, entender la jerga del seguimiento y volver a escribirlo en cristiano.
El chat lo resuelve dentro de la propia conversación, con lo que diga el transportista y contado de forma que se entienda.
Las devoluciones se explican mal
Si las condiciones no aparecen donde alguien las busca, esa persona escribe; y cuando escribe suele venir ya de mal humor.
El chat dice qué se puede devolver, hasta cuándo y cómo, y si hay que abrir un caso lo abre con todos los datos a la primera.
Un paquete que no llega y una talla que no era
Empieza como una queja por el envío y termina en un cambio resuelto y una segunda venta, sin que nadie de la tienda haya tocado el teclado.
Conversación inventada para explicarlo. La de tu tienda saldrá de tus fichas.
Lo que hay que conectarle a tu tienda
Cuatro enchufes, y ninguno obliga a tocar el diseño ni a mover un producto de sitio. Lo conectamos nosotros con quien te lleve la tienda.
El catálogo tal y como está hoy
Nombres, variantes, precios y fotos salen de tu tienda, no de una copia que alguien tenga que ir actualizando. Si retiras un producto o cambias un precio, deja de nombrarlo como estaba.
Las existencias, en vivo
Saber si queda es lo que separa una recomendación útil de una promesa que no vas a poder cumplir. Mira el stock en el momento de contestar, no el de esta mañana.
El seguimiento del transportista
Con el número de pedido y el correo de quien compró, pregunta al transportista y cuenta lo que este diga. Ni adorna ni promete una fecha que no le hayan dado.
Tus condiciones de envío y devolución
Zonas, gastos, qué se puede devolver, en qué estado y con qué plazo. Se escriben una vez y a partir de ahí se contestan siempre igual, sin versiones sueltas.
Con qué tiendas y transportistas se entiende
La idea es que no cambies nada de lo que ya funciona. Se adapta él a tu montaje, y no al revés.
- Las tiendas montadas sobre los gestores de comercio electrónico más habituales, sin tocar la plantilla ni el diseño que ya tienes.
- Los transportistas que permiten consultar el estado de un envío desde fuera. Si el tuyo no lo permite, el chat recoge la consulta y os la pasa con el número de pedido.
- Tu correo o el canal de tu equipo, para las incidencias que hay que mirar con calma: un paquete perdido, una devolución rara, un cliente que vuelve a escribir.
- Y si tu tienda es a medida, se conecta por la vía que tenga. Eso lo hablamos con quien te la lleve y os decimos qué hace falta.
Si te interesa el detalle de qué hace con un dato que no tiene, lo explicamos en cómo funciona.
Lo que nos preguntan las tiendas
¿Con qué plataformas de tienda se conecta?
Con las que permiten leer el catálogo y el estado de los pedidos desde fuera, que son las habituales. Antes de contratar miramos la vuestra y os decimos qué se puede leer y qué no. Lo que no se pueda consultar, el chat no lo promete: recoge la petición y os la pasa.
¿Ofrece productos que están agotados?
No. Lee el catálogo que tenéis en ese momento, así que lo que está sin existencias deja de ofrecerlo. Es una de esas cosas pequeñas que dejan mal a una tienda y que no cuesta nada evitar: no hay nada peor que recomendar con entusiasmo algo que luego no se puede comprar.
¿Puede decir dónde está un pedido?
Sí, y es la pregunta más repetida del comercio electrónico. Con el número de pedido o el correo consulta el estado y lo cuenta. Lo que no hace es prometer una fecha de entrega que el transportista no haya confirmado: si el seguimiento no dice cuándo llega, el chat tampoco.
¿Sirve si mi catálogo cambia todos los días?
Es justo el caso donde más se nota. Como lee el catálogo en vez de tener una copia aprendida, un cambio de precio o una entrada de existencias se refleja sin que nadie tenga que actualizar nada a mano.
Enséñanos tu tienda y te decimos qué puede contestar
Miramos tu catálogo, tus condiciones y las preguntas que más te llegan, y lo dejamos hablando en tu web para que lo veas con tus productos. Catorce días, sin tarjeta.
Si te va más empezar por el precio, la tabla de planes está aquí.