Contesta lo de siempre, para que tú atiendas lo importante
Hay una lista corta de preguntas que respondes una y otra vez, y una lista larga de asuntos que solo puedes resolver tú. Kelbia se queda con la primera y te deja entero para la segunda.
Los catorce días de prueba no piden tarjeta: primero lo ves contestando tus dudas de siempre y luego decides.
Quién acaba el día contestando lo mismo
No es cuestión de tamaño, es cuestión de repetición. Da igual que estés tú solo o que tengas un equipo detrás: si las dudas que os llegan se parecen entre sí, esta es tu página.
Asesorías y despachos
Qué documentación hace falta, qué plazos hay este trimestre, si la primera consulta se cobra. Se responde igual todas las semanas y se lleva por delante el rato que podrías facturar.
Inmobiliarias y agencias
Qué entra en el precio, qué papeles piden, cómo se concierta una visita, si admiten mascotas. Antes de decidirse, la misma persona vuelve a escribir varias veces.
Academias y formación
Cuándo empieza, qué nivel hace falta, si quedan plazas, si se puede pagar a plazos, si sirve para lo que esa persona quiere. Las mismas dudas en cada convocatoria.
Cualquier web con formulario de contacto
Si lo que te llega son mensajes sueltos que hay que abrir y contestar de uno en uno, esto se queda con el grueso y te deja solo los que merecen que escribas tú.
Cuatro maneras de perder la mañana
Cuatro atascos de los de toda la vida, de esos que no se arreglan poniendo más ganas. Debajo de cada uno, lo que hace el chat para que deje de pasarte.
Repetir la misma explicación desgasta
La respuesta te la sabes de memoria, pero hay que escribirla otra vez. Y otra. Y la última siempre sale más corta y peor que la primera.
El chat la da siempre igual de completa, sin cansarse y sin que a nadie de tu equipo se le haga bola abrir el buzón.
Cada uno responde a su manera
Si contestáis varios, hay versiones distintas de lo mismo circulando por ahí, y alguna se quedó anticuada hace tiempo sin que nadie se diera cuenta.
Con un solo material detrás, todos dicen lo mismo. Y cuando cambias una condición, la cambias en un sitio y ya está cambiada para todos.
El mensaje bueno se pierde entre los normales
Cuando todo cae en el mismo buzón, quien quiere comprar hace la misma cola que quien pregunta a qué hora abrís.
El chat despacha lo fácil y te sube lo que merece tu atención, ya identificado y con la conversación entera detrás.
Nadie quiere elegir opción uno, opción dos
Los menús de botones no valen para una duda de verdad: casi nunca encaja en las opciones que alguien pensó de antemano.
Aquí se escribe como se habla, a medias y con faltas si hace falta, y la respuesta va a lo que se ha preguntado.
Así se contesta una duda que se repite cada semana
Una consulta de las que le entran a cualquier despacho. Lo que se puede responder se responde; lo que depende del caso no se improvisa, se aparta y lo coge una persona.
Ejemplo escrito para esta página. El tuyo hablaría de lo que vendes tú.
Lo que tiene que leer antes de contestar
Este bot no vale nada sin tu material: es lo único que separa una respuesta útil de una respuesta de folleto. Cuatro cosas, y ninguna hay que redactarla de cero.
La lista de lo que más te preguntan
Las dudas que te entran siempre, las que ya te huelen antes de terminar de leer el mensaje. Si nunca las has puesto por escrito, las sacamos juntos hablando contigo.
Tu respuesta buena a cada una
No la del folleto: la que sueltas por teléfono cuando te lo preguntan, con el matiz que le pones tú y con la advertencia que siempre añades al final.
El tono con el que quieres que hable
De tú o de usted con vuestros clientes, más serio o más campechano, con emoticonos o sin ellos, y cómo os presentáis. La voz que sale ahí es la tuya, no la nuestra.
Y sobre todo, lo que no debe contestar
Precios que dependen del caso, plazos que no puedes garantizar, cualquier asunto delicado. Eso lo aparta y te lo pasa, en vez de salir del paso con algo que suene bien.
Los sitios donde ya habla tu equipo
Cuando el chat aparta una conversación, tiene que aterrizar donde ya miráis. Un panel más al que entrar cada mañana no le sirve a nadie.
- El correo de siempre. El aviso llega con la conversación completa dentro y se responde desde ahí, sin cambiar de sitio.
- El canal donde os escribís entre vosotros, para que lo coja quien esté libre y no solo quien abre el buzón común.
- El propio chat de la web, si en ese momento hay alguien de tu equipo conectado: la charla pasa de la máquina a la persona sin cortarse por medio.
- Y si repartís el trabajo con alguna herramienta, se le puede mandar el aviso también allí para que entre en la cola como uno más.
¿Quieres saber en qué momento exacto decide apartarse y qué lleva dentro ese aviso? Lo contamos en cómo funciona.
Lo que nos preguntan sobre las respuestas
¿De dónde saca lo que contesta?
De lo que ya tenéis escrito: horarios, tarifas, condiciones, protocolos y las páginas de vuestra propia web. No se inventa nada ni rellena huecos con lo que le suene de otros sitios. Si le preguntan algo que no está en ese material, lo dice y ofrece hablar con una persona.
¿Qué pasa si contesta algo mal?
Se corrige donde estaba el error, que casi siempre es la documentación: si el chat dice un horario antiguo es porque el horario antiguo sigue escrito en algún sitio. Cambiado eso, cambia la respuesta. No hay que reprogramar nada ni esperar a una actualización.
¿Puedo revisar lo que ha contestado?
Sí. Todas las conversaciones quedan en vuestro panel y se pueden leer enteras. Es lo primero que conviene hacer las primeras semanas: se ve enseguida qué preguntan de verdad vuestros clientes, que casi nunca es exactamente lo que uno cree.
¿Hace falta escribir preguntas y respuestas una por una?
No. Ese es el trabajo de los chats de árbol, donde hay que prever cada camino. Aquí se parte de la documentación que ya existe y el guion del sector pone el resto. Lo que sí conviene es decirnos las cinco o seis preguntas que más os repiten, para comprobar que las contesta como las contestaríais vosotros.
Cuéntanos qué te preguntan cada día
Con esa lista montamos el chat, lo dejamos hablando en tu web y lo pruebas catorce días. Si al final sigues respondiendo lo mismo a mano, lo quitas y no ha pasado nada.
Los planes arrancan en 0 €. Aquí está lo que incluye cada uno.